Gracias por venir, Jonny

Quién le iba a decir al séptimo arte que algún día uno de los mejores guitarristas de siempre, artista multidisciplinar, capaz de tocar gran variedad de instrumentos, innovador, atrevido y virtuoso, iba a poner su talento al servicio de los 24 fotogramas por segundo. El rock alternativo de Radiohead daba un respiro a Jonny Greenwood, nuestro artista de “coolto”, para ponerse al mando de las bandas sonoras de, hasta la fecha, un total de siete películas, incluyendo su último trabajo aún en proceso de rodaje: Phantom Thread.

Desde que en 2007 el realizador Paul Thomas Anderson le diese la oportunidad de expandir su universo creativo componiendo la banda sonora de Pozos de ambición (There Will Be Blood), Greenwood ha demostrado una tremenda versatilidad en el resto de ocasiones en las que ha trabajado para el cine. La conclusión resultante de analizar sus diferentes trabajos, es la de una llamativa capacidad para la mutación a través de su formación clásica, variantes en las que se reflejan las influencias a las que están sometidas sus creaciones; desde el imponente academicismo de Bernard Herrmann (Vértigo, Taxi Driver), hasta un matiz onírico al más puro estilo de Angelo Badalamenti (Twin Peaks, Mullholand Drive), pasando por acordes más minimalistas característicos de artistas como Cliff Martínez (Contagio, The Neon Demon).

De la misma forma, el propio artista británico es, a pesar de una carrera relativamente corta en lo cinematográfico, un compositor de importante peso específico que ha ejercido un influjo similar sobre compositores de generaciones posteriores como Nicholas Britell (Moonlight), a la vez que ha retroalimentado su propia creatividad con la de coetáneos como Nick Cave (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Comanchería) o Clint Mansell (La fuente de la vida, Noé). En lo que al cine norteamericano se refiere, esta realidad ha dado lugar a una nueva y disruptiva corriente que ha empujado a los académicos a premiar bandas sonoras alejadas del formato más hollywoodiense (ni peor ni mejor), como el fenomenal trabajo de Trent Reznor y Atticus Ross para La red social (The Social Network, 2010) o Gravity (2013), donde un joven Steven Price experimentaba con sonidos nuevos a partir de una renovadora onomatopeya musical. Es posible, que uno de los abanderados de este rupturismo frente a lo clásico fuese Giorgio Moroder, laureado compositor que ganó un Oscar por la excelente partitura de El expreso de medianoche (Midnight Express, 1978), todo un desafío vanguardista para las creaciones de la época. Su nombre significaba un islote en medio de un océano de grandilocuentes bandas sonoras. Sin embargo, hoy, la esencia de su innovación está presente en mayor número de artistas que crean para el cine.

EL PODIO

Podría decirse que Greenwood tuvo la suerte de convertirse en el compositor fetiche de un autor como Paul Thomas Anderson, o al contrario, destacar la fortuna de un director como PTA, creador de potentes propuestas audiovisuales, por poder contar con la perspicacia del músico británico. Lo que está claro es que sus colaboraciones han dado lugar a las mejores creaciones de ambos, dando como resultado un cóctel explosivo de imágenes y música al servicio de la peculiar épica en películas como Pozos de ambición o The Master (2012).

El cajón se completa con otra obra mayúscula; se trata de la partitura de Tokio Blues (Noruwei no mori, 2010), una compleja composición repleta de sonidos abstractos e inquietantes en los que Greenwood da rienda suelta a sus diferentes habilidades con instrumentos tan dispares como las guitarras acústicas o los pedales de efectos. El resultado es una colección de variopintos temas que comparten parte de la poética que contiene la propia película, film del director Tran Anh Hung (El olor de la papaya verde).

Recientemente se han podido escuchar los primeros acordes del trabajo de Greenwood para You Were Never Really Here (2017), la última película de Lynne Ramsay, realizadora con la que ya colaboró en Tenemos que hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, 2011) y que, como puede comprobarse en el clip bajo estas líneas, promete volver a regalarnos temas repletos de la hipnótoca inspiración del músico de Oxford y cabeza creativa de la mítica banda Radiohead.

YOU WERE NEVER REALLY HERE_clip from IMR International on Vimeo.

Javier G. Godoy

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